A mi me cuesta mucho apoyar a los políticos. De cualquier lado, de cualquier bando.
Los políticos para mi siempre han sido actores con poder. Engañan, roban, se burlan a nuestras espaldas.
Mientras usted se ha partido la espalda toda la vida para salir adelante, los políticos a punta de mentiras se llenan los bolsillos. Mientras usted lucha día a día en la calle, los políticos se reúnen a tomar su whisky caro, a comer caviar y a engordarse el ego.
La politica es cochina, es mentirosa. Y me perdonan, si alguno de ustedes conoce o es político.
Los políticos honestos mueren con las ganas, para ser político y escalar tienes que estar conectado, tienes que jalar para un lado, los politicos escalan pisoteando: Pisotean al oponente, pisotean a los suyos. Los políticos usan la excusa de ayudar al “pueblo” para salirse con la suya. Usan el dinero robado para enriquecerse mas, para producir negocios ilegales, para generar más y más dinero sucio que estoy segura jamás podrán utilizar completo.
Para mi todos los políticos son así, no hay ninguno que llegue al poder con ansias de realmente ayudar. Y si es que llegasen, se pudren, se vuelven locos de poder. Todos pretenden ser un mesías cuando la verdad es que son unos traidores.

Estoy segura, amigo chavista, que cuando leas esto pensará en la 4ta república.
Estoy segura, amigo opositor, que cuando leas esto pensará en la 5ta república.

Entonces, usted amigo venezolano, se preguntará ¿Es que no hemos salido de esto? La respuesta es NO. Seguimos siendo los mismos de hace años. Venezuela ha estado sometida a traiciones políticas. Militares tumbando el poder, civiles se montan y ponen la torta, militares vuelven a tomar el poder. Si no, revise la historia.

Preguntese entonces ¿En que fallamos? ¿Es que acaso debemos seguir dependiendo? ¿Usted cree que un político le cambiará la vida?

No señor, no señora. La única forma de cambiar es desde la casa. Aqui unos pequeños consejos rápidos y fáciles con los que puede empezar:

– Eduque a su hijo, recuerde que en la escuela se enseñan conocimientos, pero se educa en casa.
– Lea un poco más, invierta en su cultura, invierta su tiempo en aprendizaje. Enseñele a sus hijos, sobrinos, nietos. Aprenda de historia universal, aprenda de historia de Venezuela. Si lee sobre la historia se encontrará maravillas.
– Propongase a aprender un “hecho” al día, y la próxima vez que se esté tomando un cafecito con algún amigo, empiece un tema de conversación con algo como “Sabias que el nombre completo de Teresa Carreño era María Teresa Carreño García de Sena”?
– ¿Vive en Caracas? Menos tiempo en el Sambil, más tiempo en una biblioteca. Aunque no tenemos las más actualizadas y completas, al generarse la necesidad, las bibliotecas van a responder favorablemente.
– Hable con su vecino, hable con el señor de la bodega. Regalele una sonrisa y un “¿Como está?” sincero. Unas palabras amables pueden cambiarle el día a cualquiera.
– Si usted no es tonto, no deje que lo tomen por tonto. Usted tiene sus derechos, desde el momento que usted nace es un civil que tiene derechos, el más simple es el derecho a la vida. No deje que lo convenzan de lo contrario, que “las cosas son así”. Está en un país legalmente democrático. Entiéndalo y hagale entender eso a los suyos. Ningún político le está haciendo un favor a usted, usted no tiene que estar agradecido. Usted merece sus derechos, merece ser respetado. Usted es un ciudadano. No deje que lo traten como un estorbo, no deje que lo traten como un plato de segunda mesa.

Y lo más importante: Deje la flojera, no pretenda que un político le resuelva los problemas. Usted no está apostando. No le van a llegar a su casa con el Kino ganador, ni con dolares baratos. La próxima vez que usted esté frente a un tarjetón no piense en que está apoyando a un político, ponga su voto a conciencia. Averigue a quien apoya. Recuerde que el peso de los votos hace al político. No sea cómplice de los mediocres.

Yo si creo que se puede cambiar el país ¿Y usted que cree?